Centro de Educación Infantil Baloo

 

Los buenos modales en los niños. Niños bien educados

"Que bien educado está tu hijo", "Es un encanto de niño”… frases como estas llenan de satisfacción a cualquier padre. No obstante, que un niño pida siempre las cosas “por favor” o que dé las “gracias”

cuando recibe algo no es fruto de la casualidad. Detrás de este logro se esconde un importante trabajo educador por parte de los padres, cuyas principales herramientas son la paciencia y el buen ejemplo.

Que a nuestro hijo le inculquemos desde pequeño buenos modales y normas de comportamiento, le permitirá adquirir actitudes y valores imprescindibles para vivir en sociedad. Dicho de otro modo, un niño bien educado será un adulto respetuoso, tolerante y preparado para convivir con los demás.

Imagen bajo licencia Creative Commons 

A priori, los buenos modales pueden parecer algo tan básico como un conjunto de pautas de conducta del tipo de: “cuando pidas algo, siempre di por favor”, “cuando recibas algo, siempre di gracias”, “nunca interrumpas a los mayores cuando estén conversando”, sin embargo, estas normas van muy ligadas a la educación en valores. Actitudes como el reconocimiento, el respeto, la tolerancia o la amabilidad son el reflejo de una buena educación. Según el sociólogo Salvador Cardús “no se trata de enseñar normas estrictas, los modelos de comportamiento se aprenden como estilos de vida”.

 

SER EJEMPLARIZANTE Y RECONOCER LAS BUENAS ACTITUDES

Los niños son un reflejo de lo que ven y escuchan en casa en cuanto a modales y comportamiento. Por ello tenemos que tener cuidado con la forma en la que nos comportamos, con nuestro lenguaje, con nuestros gestos, ya que muchas veces, aunque no nos demos cuenta, los niños están “grabando” todo lo que ocurre a su alrededor.

Los modales deben estar presentes tanto en el hogar como fuera de él. De nada sirve mostrar a los hijos un comportamiento correcto en ambientes externos si en casa no se repiten.

No sólo hay que reprender al niño ante un mal comportamiento, sino que las buenas actitudes hay que reconocerlas y felicitar al niño por ellas. De esta forma el niño entenderá la eficacia social de estos buenos comportamientos.

 

PAUTAS BÁSICAS DE COMPORTAMIENTO

  • “Por favor” y “gracias”. Si queremos que el niño utilice estas fórmulas de cortesía, deberemos ser los primeros en utilizarlas cuando nos dirijamos a él. De esta forma las entenderá como una fórmula mágica para obtener sus necesidades y para agradecerlo.
  • Saludar. En edades tempranas es suficiente con un simple “hola”. Más adelante el niño deberá incorporar a su vocabulario términos como “buenos días”, “buenas tardes”.
  • Interrupciones. El niño debe entender que cualquier momento no es bueno para hablar y que, si se trata de algo importante, deben pedir permiso para hacerlo.
  • Comportamiento en la mesa. Para que los buenos modales se reflejen en la mesa, es fundamental enseñar al niño pautas como: lavarse las manos antes de sentarse en la mesa, ayudar a poner y quitar la mesa, no empezar hasta que todos los platos se hayan servido, no levantarse durante la comida, mantener la boca cerrada mientras come,…

 

ASPECTOS A TENER EN CUENTA

  • El aprendizaje de los buenos modales se adquiere desde pequeño y, siempre a través de la educación y no de la imposición
  • Las exigencias de buen comportamiento deberán aumentarse a medida que el niño va creciendo. A medida que el niño se hace mayor, se convierte en un ser social y entiende poco a poco el sentido de las expresiones de cortesía y los buenos modales.
  • Hay que explicar el porqué de las cosas.
  • No debemos chantajear al niño para que se porte bien. Debe aprender a hacerlo sin recibir nada a cambio y saber que la verdadera cortesía reside siempre en mostrar respeto hacia los demás.

Con el tiempo el niño tiene que entender que “su libertad termina donde empieza la de los demás”. En palabras del novelista inglés Charles Kingsley: “Hay dos clases de libertad: la falsa, en la que uno puede hacer lo que le plazca, y la verdadera, en la que uno puede hacer lo que debe hacer”. Somos libres de gritar siempre que esto no le quite a otro la libertad de disfrutar del silencio.

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