Centro de Educación Infantil Baloo

 

Las peleas entre hermanos

Las peleas entre hermanos son tan normales que los estudios sobre este tema revelan que, por término medio, se pelean unas cinco veces al día,

y que la tercera parte del tiempo que pasan juntos, están peleándose.

A menudo, la rivalidad entre hermanos comienza incluso antes del nacimiento del segundo hijo, y continúa debido a que los niños crecen y compiten por todo.

 

 ¿POR QUÉ SE PRODUCE LAS PELEAS ENTRE HERMANOS?

Los niños se pueden pelear y enfadar por muchas cosas. Cuando son pequeños tienen que aprender a compartir, y eso es algo que les cuesta. Según crecen, cambian los motivos de la pelea, pasan de pelear por un juguete a pelear por jugar más con una consola, de pegarse a insultarse o a meterse con sus amigos,... pero lo que suele mantenerse, con independencia de la edad, es que en la mayoría de los casos luchan por conseguir atención extra de los padres. 

 

 ¿QUÉ HACER PARA EVITAR LAS DISCUSIONES ENTRE HERMANOS?

  • No hacer comparaciones entre hermanos y no “etiquetarlos”. Aunque hay niños más problemáticos que otros, lo habitual es que las riñas vengan por parte de los dos y que se estén chinchando mutuamente. Por eso no se debe caer en el error de “etiquetar” a los niños.

  • Facilitar un ambiente donde esté presente la interacción positiva: evitar discusiones delante de nuestros hijos, hablar con corrección, no insultar, no herir a los demás, etc.

  • Enseñar a nuestros hijos a expresar sus sentimientos sin discutir ni pelear. Cuando nuestro hijo se enfade, le diremos: Sé que sientes mucha rabia, pero debes calmarte respirando profundamente y contando hasta 10. Cuando te hayas relajado, me explicas por qué estás tan enfadado.

  • Fomentar la empatía. Hay que asegurarse de que los hermanos comprenden el motivo de la pelea. Después cada uno ha de contar su versión de los hechos y por último dar ideas sobre posibles soluciones considerando todos los puntos de vista.

  • Dedicar un tiempo especial a la semana a cada uno de nuestros hijos. Que ellos sepan qué momento les pertenece a cada uno.

  • Enseñarles formas de compartir y pedir adecuadamente las cosas.

  • Fomentar a que jueguen juntos a actividades no competitivas: dibujar, cantar, etc. Alabarlos cuando jueguen juntos sin discutir.

     

 ¿QUÉ HACER CUANDO LA PELEA YA HA COMENZADO?

  • Si se trata de niños pequeños (hasta los 5 años de edad aproximadamente), cuando veamos que van a comenzar a discutir, es fácil redirigir su atención distrayéndolos con otra actividad.

  • No hacer de árbitro y mantenernos al margen. No hay que intentar saber qué es lo que ha pasado en ese momento, pues de esa forma entramos a formar parte de su pelea. Debemos decirles, que como habíamos quedado que no se peleaba, que no queremos saber que ha pasado y que les vamos a separar un rato porque nos han demostrado que no saben estar juntos.

  • Cuando nuestros hijos son mayores y se trata de una discusión sin agresividad física, no hacerles caso, salir de la habitación y vigilar que no lleguen a agredirse.

  • Separar a nuestros hijos cuando la discusión suponga un daño físico. Lo único que debemos indicarles es que se vayan a diferentes habitaciones hasta que se tranquilicen y se les haya ocurrido una alternativa a su conflicto.

 

Los padres deben entender que los hermanos se peleen (muchas veces las peleas empiezan como un juego) pero deben de poner un límite, y establecer en qué punto se ha de cortar.

 

Fuentes:

www.serpadres.es

www.elconfidencial.com

www.kidshealth.org

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