Centro de Educación Infantil Baloo

 

La necesidad de educar con disciplina

A lo largo de las últimas décadas, el estilo educativo ha evolucionado desde una disciplina exagerada a un escenario en el que todo vale y donde los padres pasan a ser amigos, colegas en muchos casos, de sus hijos.

 

Muchas veces evitamos ser firmes con nuestros hijos porque equiparamos "disciplina" y "autoridad" con "castigo" y "represión", y por tanto tenemos miedo a dar una imagen de padres inflexibles y nada modernos.

 

 

¿QUÉ CONSIGO CON PONERLE LÍMITES A MI HIJO?

El establecimiento de límites no sólo resulta necesario para la seguridad del niño, sino que le enseña a organizarse y a tener buenos hábitos que serán un valor seguro para toda su vida.

Saber que no todo se puede conseguir cuando se quiere, aprender los tiempos de demora, aprender a tolerar la frustración, aprender las normas de convivencia social, harán que en la vida adulta estas mismas cosas, que también le van a pasar, las pueda vivir de otra manera.

 

¿PUEDO PONERLE LÍMITES A MI HIJO SI TODAVÍA NO HA CUMPLIDO LOS 2 AÑOS?

Los niños de 12 a 24 meses ya tienen la capacidad suficiente para entender el "no". El problema es que se trata de una palabra que escuchan con mucha frecuencia. Por ello, hay que dejarles claro cuándo lo decimos en serio.

 

¿QUÉ PAUTAS PUEDO SEGUIR PARA APLICARLE LÍMITES A MI HIJO?

  • Objetividad. Nuestro hijo nos entenderá mejor si marcamos límites de una forma concreta. Un límite bien delimitado con frases cortas y órdenes precisas suele ser claro para un niño.
  • Opciones. Dar opciones elimina las luchas de poder y hace que el niño sienta una sensación de control, reduciendo las resistencias. Por ejemplo: "Es la hora del baño. ¿Te quieres duchar o prefieres bañarte?"
  • Firmeza. Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro. Por contra, los límites más suaves suponen que el niño tiene la opción de obedecer o no.
  • Acentuar lo positivo. En lugar de decirle al niño lo que no puede hacer, hay que darle reglas que le digan lo que sí puede hacer.
  • Explicar el porqué. Cuando un niño entiende el motivo de una regla como una forma de prevenir situaciones peligrosas para sí mismo y para otros, se sentirá más animado a obedecerla.
  • Explicar las consecuencias de que no se cumplan las reglas. Una consecuencia de que el niño rompa sus juguetes será que no tendrá con qué jugar.
  • Ser constante en el establecimiento de límites. Si el niño percibe que el límite sólo se establece a veces, no va a cumplirlo porque no lo verá como una regla sino como una opción.
  • Controlar nuestras emociones. Hay ocasiones en que necesitamos llevar con más calma la situación y contar hasta diez antes de reaccionar. No se puede educar con eficacia si somos extremadamente emocionales.

 

Para educar de manera eficaz a nuestros hijos debemos marcar las reglas en casa con el objetivo de cumplirlas. Por otro lado, cuanto más expertos nos hagamos en fijar los límites, mayor será la cooperación que recibiremos de nuestros hijos y menor la necesidad de aplicar consecuencias desagradables para que se cumplan los límites.

 

Fuentes:

www.serpadres.es

www.escuelaenlanube.es

Child Development Institute

 

 

 

 

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